Además también han comprobado que en las citadas zonas no se han restaurado los daños en las pistas forestales y fuera de ellas producidos por el empleo de maquinaria o vehículos pesados, movimiento de tierras y grandes rocas desplazadas por el arrastre de los árboles talados, el abandono de materiales, como cables de acero, utilizados en la saca, envases de aceite para las herramientas y maquinaria utilizada, abandono de ramas y restos de las talas, daños colaterales producidos en la vegetación colindante, bolsas de plástico, latas y otros residuos que han quedado allí. A todo ello se podrían añadir los efectos que la contaminación acústica y la circulación y empleo de maquinaria pesada ha tenido sobre la flora y la fauna en el corazón del Parque Nacional Saja-Besaya.
Las citadas talas, afirman, ‘no han contribuido al objetivo prioritario de conservación y mejora de sus valores naturales’ y tampoco van a mejorar las masas forestales. Reclaman de las autoridades, en la medida de lo posible, la obligación de restituir los espacios afectados a su estado natural.
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